Trump ha cedido, Irán impuso sus condiciones y se han pactado dos semanas de paz y negociaciones. ¿Cuál es el parte de guerra para Estados Unidos?
Antes de la guerra:
Estados Unidos tenía más de 15 bases militares en el Golfo Pérsico, paso libre por el Estrecho de Ormuz para el transporte de petróleo, un petrodólar y mercados relativamente estables, y su engendro colonial gen0c1da llamado "Israel", seguro de su sistema antimisiles.
Después de la guerra:
Estados Unidos ha perdido total o parcialmente al menos 15 de sus bases militares en los países árabes, perdió su paso libre por el Estrecho de Ormuz, el petrodólar se tambalea ante el auge del petroyuán, mercados enloquecidos, caídas multimillonarias en bolsa, se desnudaron las severas vulnerabilidades de los sistemas antimisiles israelíes ante la tecnología hipersónica de los persas, Telaviv y otras ciudades sufrieron graves afectaciones en complejos militares y energéticos, los gringos sufrieron el derribo de aviones de combate y dos de sus portaviones se fueron a terapia intensiva. Si se toma como referencia que Estados Unidos gastó un estimado de mil millones de dólares por día en misiles y logística militar, quemaron alrededor de 35 mil millones de dólares en poco más de un mes, sin contar la pérdida de sus bases regionales, radares, aeronaves y otros recursos militares. A pesar del descabezamiento inicial, el gobierno de Irán se sostiene, ahora con mayor apoyo popular que antes, y se queda con su uranio. Trump reculó de "borrar a toda una civilización" y ha tenido que aceptar los términos de Irán en 10 exigencias para un cese de hostilidades y la apertura del Estrecho de Ormuz, ahora bajo estricto control iraní.
Los gringos, en su papel, claman victoria por haber concretado la reapertura de paso petrolero, pero es claro que han salido perdiendo muy buena parte de su poderío en la región por su soberbia, por su insaciable sed de petróleo y por seguir el juego expansionista de Israel, el cual, miserable como es, sigue bombardeando a Gaza y Líbano en medio del cese al fuego. Todo indica que los yankees saldrán de Irán lamiéndose las heridas, sin petróleo y sin el ansiado cambio de régimen iraní.
Aunque aún es temprano para afirmar que el conflicto ha terminado definitivamente, pues a estas alturas la palabra de los gringos y los sionistas no vale nada y su desesperación y demencia puede hacerlos recurrir a soluciones extremas, estamos ante una derrota histórica del imperialismo estadounidense y su principal aliado regional, un cambio de era y un reacomodo mundial que acelera a la multipolaridad. Sin disparar una sola bala, China y Rusia, que sí brindaron apoyo logístico y de inteligencia a Irán, salieron indirectamente beneficiados. Ante la escasez de petróleo, los rusos vendieron más de lo habitual y hasta Trump levantó sanciones. China tuvo paso preferencial en Ormuz y no sufrió escasez de energéticos, mejoró la posición del yuan como moneda de cambio mundial, ganando poco a poco terreno al dólar, y se afianzó como pieza clave de la negociación de paz, consolidándose como la nueva gran potencia mundial.
Irán ha pagado costos altísimos, más de seis mil muertes a causa de la ofensiva imperial, millones en infraestructura civil, industrial, energética, hospitalaria y militar, pero demostró una enorme resiliencia, una notable capacidad de recomponer su cúpula en medio de la agresión, mostró una unión popular envidiable, evidenció las falencias militares de los gringos, humilló a Trump y la élite gobernante estadounidense. Enseñó al mundo que el imperialismo yankee sólo respeta a quien puede responder militarmente con contundencia y le pega duro a lo único que los gringos valoran: el dinero. Una lección de dignidad, organización, estrategia y tenacidad para toda la humanidad.
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