sábado, 14 de enero de 2017

El engañoso encanto de Obama y el cambio que no fue


(Foto: Especial)


@escupeletras


La gestión de Barack Obama en la presidencia de Estados Unidos está a punto de terminar. En la mayoría de los medios de comunicación alrededor del mundo se proyectan retrospectivas, resúmenes y programas a manera de despedida, casi siempre marcados por un halo de nostalgia, añoranza y tristeza que casi gritan que se quede ante la llegada del infame Donald Trump a la Oficina Oval.

Hay una tendencia dominante de presentar a Obama como un gran presidente que cambió el rumbo de los Estados Unidos, un mandatario ideal, un líder con "humanidad", un gobernante "bueno". ¿Pero qué tan cierto es todo esto que vemos una y otra vez en los grandes medios de comunicación? 



Barack el carismático

¿Cómo no amar a los Obama? Barack, su esposa Michelle y hasta sus hijas conquistaron simpatías no sólo en EU, sino en todo el mundo. Cómo no iba a ser así si los Obama encarnan en buena medida al “Sueño Americano”, los típicos personajes de origen humilde que llegan hasta lo más alto.


La familia Obama conquistó simpatías en todo el mundo. (Foto: Especial)


Barack Hussein Obama II es visto como un “hombre modelo”. Nacido en el seno de una familia hawaiana, logró estudiar en la Universidad de Columbia y en la prestigiosa escuela de Derecho Harvard. Tras practicar la abogacía, buscó ser representante sin éxito, hasta que en 2004 llegó al senado. Después decidió buscar la candidatura a la presidencia por el partido Demócrata, donde, contra todo pronóstico y a pesar de la poca experiencia que señalaban sus rivales, logró vencer en la interna a Hillary Clinton y luego al republicano John McCain, convirtiéndose en el primer presidente afroamericano en la historia del país el 20 de enero de 2009.

Obama se volvió en un hito de la historia norteamericana. Por fin y después de una historia marcada por el esclavismo, la segregación y el racismo, un afroamericano ocupaba el máximo cargo político de EU por la vía democrática. En teoría, los estadunidenses habían logrado derrotar en las urnas a sus antiguos demonios de discriminación.

En 2008,  EU y el mundo vivían una de las crisis capitalistas más grandes de la historia, las empresas quebraban, el desempleo crecía, la gente no podía pagar sus hipotecas y perdían sus propiedades; había miedo, pánico, incertidumbre. En ese contexto, Obama logró aglutinar a su favor toda la inconformidad que dejó el mandato del republicano George W. Bush. Sobre la palabra “cambio” construyó su campaña para explotar la frustración que el norteamericano promedio sentía contra un sistema que le había dado la espalda. Obama se convirtió en un símbolo de esperanza.


En su primer campaña rumo a la presidencia, Obama se convirtió
en un símbolo de "cambio" y de "esperanza". (Imagen: Especial)


Además rompía el molde del típico político norteamericano agrio, vetusto y conservador. Casi a todo el mundo agradaba. Hombre alto, jovial, esbelto y atlético; hábil para el baloncesto y el baile; un buen orador con gran capacidad para la improvisación; poseedor de un buen humor, gracioso, ocurrente, fresco; sencillo, amable, caballeroso y cordial; tipo de sonrisa franca que nunca negaba un saludo a nadie y se despedía chocando el puño cerrado con jardineros o personal de limpieza. Un encanto.




                                                                                                                                                                                                   Obama rompía el molde del típico político norteamericano agrio, vetusto y conservador. Un buen orador con gran capacidad para la improvisación; poseedor de un buen humor, gracioso, ocurrente, fresco; sencillo, amable, cordial. (Fotos: Especial)


Por su carisma y espontaneidad, Barack se convirtió en una especie de rockstar de la política; sus memorables discursos, sus ocurrentes declaraciones y divertidas apariciones públicas lo convirtieron un icono pop que inspiraba memes y mash-ups.



 
                                       Barack, un icono pop, un rockstar de la política. (Fotos: Especial)


Michelle LaVaughn Robinson es la pareja ideal. También fue estudiante brillante de derecho graduada de Princeton y Harvard. En el despacho de abogados Sidley Austin en Chicago conoció a su futuro esposo Barack Obama y el resto es historia. Al igual que Barack, Michelle es alta y esbelta; amante del baile y el fitness; gran oradora con igual capacidad de improvisación que su marido; igualmente sencilla, carismática y amable, ganó la simpatía de buena parte de los norteamericanos cuando aparecía en los talk shows; su estilo de vestir fue referente en el mundo de la moda. Otro encanto para robar corazones.


  
 
Michelle, la pareja ideal de Obama. (Fotos: Especial)


Hasta sus hijas eran motivo de admiración y cariño. Malia Ann y Sasha Obama fueron referente de trabajo duro más allá de la influencia de su padre. Malia trabajó el año pasado haciendo prácticas como ayudante en la serie de televisión 'Girls' y Sasha acaparó la atención de los medios por su trabajo de verano como cajera en un restaurante. 


En familia, los Obama siempre proyectaron una imagen austera, de sencillez y cercanía con la gente que les ganó una aprobación generalizada.



 
                                             Los Obama siempre proyectaron una imagen fresca, espontánea, 
de sencillez y cercanía con la gente que les ganó una aprobación generalizada (Fotos: Especial)


Obama no sólo es carismático, también tuvo momentos destacados como habitante de la Casa Blanca. Debe reconocerse que heredó una tasa de desempleo de casi 8% de Bush y que a su salida será de 5%; que en su gestión se crearon casi 11 millones de empleos; que saludó con beneplácito la decisión de la Corte Suprema de legalizar este el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los estados del país y que rehabilitó las relaciones diplomáticas con Cuba.

Se destaca también que el Obama Care (aunque aún como servicio mayormente privado) hizo más accesible la salud a 16.5 millones de personas (pero aún hay 27.3 millones de personas en EU sin seguro sanitario).

Hasta aquí todo es miel sobre hojuelas.



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          (Fotos: Especial)


Obama y la continuidad del sistema


Pero bajo el estilo sencillo, alegre y desenfadado de Barack, no hubo gran diferencia en la forma de gobernar con sus antecesores. Obama continuó la tradición imperialista de los presidentes norteamericanos, su gestión fue sumamente belicista, al servicio de los grandes capitales y altamente hostil con los países que no se rinden a sus políticas de saqueo.

Hay que empezar desmitificando el origen humilde de Barack. Su padre fue agente de la CIA y su abuela fue la primera mujer en ser vicepresidenta del Banco de Hawái en Honolulu. Los diversos contactos de su familia le permitieron avanzar rápido en la estructura política y financiera estadounidense, cuyas élites lo respaldaron a lo largo de su carrera y luego gozaron de su protección durante su estancia en la Casa Blanca.


La pobreza y la abismal desigualdad

A pesar de los delirios de grupos conservadores que lo llegaron a llamar “comunista”, en los ocho años que Barack Obama estuvo al frente de la presidencia estadounidense nunca estuvo en riesgo el sistema capitalista neoliberal que provocó la gran crisis de 2008 y que en buena medida lo llevó a la presidencia. Ni un solo banquero o especulador responsable de aquel quebranto terminó en la cárcel ni el sistema económico sufrió modificación alguna, al contrario, la desigualdad en Estados Unidos llegó a cifras récord que alcanzaron niveles que no se veían desde la crisis de 1928



                                                                   En Estados Unidos el 1% de la población posee el 40% de la riqueza, 
                                                               mientras que el 80% de la población posee sólo el 7%. (Foto: Especial)


Buena parte de la ciudadanía estadounidense tenía la percepción de que el sistema económico vigente les había arrebatado el bienestar de antaño, que las empresas que le dieron gloria al “Sueño Americano” estaban quebradas o habían migrado a otros lugares en busca de mano de obra más barata y que perdieron el empleo porque la empresa que les dio trabajo toda la vida se mudó a operar a Asia. Las políticas neoliberales que Obama respaldó le abrieron la puerta al discurso proteccionista y nacionalista de Trump. Trump es parte del legado de Obama.


                                                                                                                                                                                                      Muchos estadounidenses sintieron que el "Sueño Americano" había terminado. (Foto: Especial)


El monto actual de la deuda pública de EU es de 19.9 billones de dólares, que con Obama tuvo un aumento del 87%, según cifras oficiales, lo que significa que la deuda pública estadounidense supera el 100% del PIB del país (una de las más altas del mundo), con el público e instituciones domésticas como principales acreedores y China como mayor tenedor extranjero.



La discriminación no cesó

Al ser un presidente de origen afroamericano, de Obama se esperaban avances sustanciales contra la discriminación, pero en los últimos años de su gestión, pareciera que la discriminación se recrudecía.

Claro que no se puede culpar a Obama de la escalada de discriminación, pues es un problema histórico en EU que tiene por paradigma la supremacía blanca, pero sus estrategias para enfrentarla y revertirla fueron, cuando menos, insuficientes.


Poco importó que la Casa Blanca fuera ocupada por una familia afroamericana: Minnesota, Luisiana y Misuri fueron estados que estuvieron en el ojo del huracán por las grandes protestas que provocaron abusos policiales contra la comunidad negra. Las revueltas en Ferguson se convirtieron en un símbolo de resistencia. El movimiento Black Lives Matter levantó la voz más alto que el mismo Obama para exigir fin al racismo.

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El movimiento Black Lives Matter levantó la voz más alto que el mismo Obama para exigir fin al racismo. (Foto: Especial)


Conservación del Estado Policial

Hablando de Estado Policial y violencia interior, Obama tampoco redefinió el panorama. Estados Unidos continuó siendo un país en el que los tiroteos y asesinatos son cosa de todos los días y en el que la policía actúa con asombrosa brutalidad y sin el menor respeto a los procedimientos legales y los derechos humanos: tan sólo en 2016, la policía misma asesinó a mil 153 ciudadanos norteamericanos, cifra que no tiene paralelo en ningún país desarrollado. 

Con Obama también se instauraron los programas de espionaje político y ciudadano más grandes de la historia estadounidense, estrategia que ni George Orwell pudo haber concebido en sus peores pesadillas. Sin importar si se trataba de países rivales o aliados, periodistas incómodos o ciudadanos comunes, Estados Unidos desplegó una colosal estrategia de espionaje con capacidad para vigilar 5 mil millones de teléfonos celulares en el mundo a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), violando leyes y el derecho a la privacidad en todo el mundo

En la gestión de Obama no sólo es espió como nunca antes, también inició una cacería en contra de activistas e informantes que revelaban las estrategias de espionaje gubernamental y los abusos del gobierno estadounidense, los casos más representativos fueron el de Edward Snowden (quien revelara los programas de vigilancia masiva PRISM y XKeyscore) y el de Julian Assange (cofundador del portal Wikileaks).

En materia migratoria, la reforma de Obama se quedó muy por debajo de las expectativas y fue al final de cuentas un fracaso. Aunque ahora se pone mucha atención al discurso de odio y las amenazas de Trump sobre deportaciones masivas de migrantes, se habla poco de que en los hechos Obama ha sido el presidente que más migrantes ha desterrado en la historia estadounidense, en su gestión fueron deportados casi 3 millones de migrantes. En varios sectores de la comunidad latina, Barack Obama es conocido como el “Deportador en Jefe”

                                                                                                  (Imagen: El Financiero)

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           Obama ha sido el presidente que mayor número de migrantes ha 
                      deportado en la historia de EU. En la comunidad latina se 
                  le conoce como el "Deportador en Jefe". (Imagen: Reuters)


8 años de guerra

Uno de los rasgos distintivos de Estados Unidos es su política exterior, siempre hostil con los países que no se ciñen a sus caprichos o se resisten a entregar sus recursos y abrir sus mercados. Obama, a pesar de sus promesas, no fue la excepción y continuó la vocación belicista e imperialista yanqui.



  EU siguió gastando más de la mitad de su presupuesto nacional en la milicia. (Imagen: Especial)
  

Durante la gestión de Obama, Estados Unidos continuó el asedio a países con gobiernos opositores a sus políticas, como el caso de Ecuador, Venezuela, Brasil y Argentina, donde ha desplegado diversas estrategias que van desde el espionaje al patrocino de las oposiciones locales y sabotajes económicos. 

En países con gobiernos alineados a EU se han impulsado reformas para entregar recursos y liberar mercados a modo de las empresas norteamericanas, como el caso de México, donde se reveló que la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, fue coautora de la Reforma Energética privatizadora que impulsó el gobierno priista de Enrique Peña Nieto. El equipo de la ex secretaria de Estado definió un acuerdo de apertura del sector energético en México que resultaba beneficioso para las grandes petroleras internacionales, como Exxon Mobil, Chevron y BP. 
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 EU intervino en la Reforma Energética del gobierno de Enrique Peña Nieto en México. (Foto: Especial)


Apenas tenía unos meses de gestión cuando el 9 de octubre de 2009, en medio de una gran polémica y críticas, a Obama le fue concedido el Premio Nobel de la Paz por “sus esfuerzos diplomáticos en pro del desarme nuclear y la consecución de un proceso de paz en Oriente Medio”. Para muchos, la elección de la Academia Sueca parecía uno de esos premios que se entregaban, no para reconocer la labor, sino para comprometer al personaje galardonado, pero Obama no estuvo a la altura.

Aunque casi al final de su gestión Obama firmó y luego ratificó el acuerdo ambiental de Paris, Estados Unidos nunca firmó el Protocolo de Kyoto, y sigue siendo el que más emisiones contaminantes arroja cada año a la atmósfera. En desarme nuclear, sigue siendo la segunda nación con mayor número de ojivas nucleares, mientras exige a otros países desarmarse.

En Ucrania, EU y la OTAN apoyaron a un movimiento ultra derechista con tintes neonazis para derrocar al gobierno que se resistía a unirse a la UE y para incrementar su presencia militar cerca de la frontera con Rusia.

Pero donde Obama tuvo su gran baño de sangre fue en el norte de África y Medio Oriente. Irak, Afganistán, Libia, Palestina, Yemen y Siria sufrieron la injerencia directa o indirecta del fuego norteamericano. 

Cuando asumió el poder, Obama prometió poner fin a las guerras que heredó de su antecesor, pero abandonará la Casa Blanca habiendo sostenido guerras más tiempo que Bush o que cualquier otro presidente norteamericano. Con el pretexto de continuar con la llamada “Guerra contra el terrorismo”, Obama siguió con la tradición estadounidense invadir países para arrebatarles sus recursos naturales, especialmente el gas y el petróleo. 

Uno de los pilares del discurso de Obama durante su primera candidatura rompía con el legado de Bush: la promesa de retirar las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán se convirtió en un enunciado recurrente en sus apariciones públicas, pero a pesar de que en 2011 sacó a la mayor parte de soldados estadounidenses, para 2016 había aún 4 mil 087 efectivos en Irak y 9 mil 800 en Afganistán.  


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 Niños huyendo de los bombardeos en Afganistán. (Foto: Especial)


Obama tomó la estafeta de Bush y la llevó a lo largo de todo su mandato entregando cifras abrumadoras: en Afganistán la invasión estadounidense entre 2001 y 2014 dejó más de 150 mil muertos (entre civiles y militares afganos), 162 mil heridos y 1.2 millones de desplazados, según datos de Amnistía Internacional. 

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 En Afganistán la invasión estadounidense entre 2001 y 2014 dejó más de 150 mil muertos,162 mil heridos y 1.2 millones de desplazados (Foto: Especial)


Gran lustre le dio a la gestión de Obama la supuesta captura y ejecución de Osama Bin Laden en 2011, pero ni el júbilo por caída del supuesto autor intelectual de los atentados del 9 de septiembre de 2011 puede borrar el caos que dejó la presencia estadounidense en Afganistán.




 En Irak la invasión de 2003 a 2011 sumó más de un millón las víctimas fatales, un millón 600 mil iraquíes desplazados y un gasto para el gobierno estadounidense de 3 billones de dólares (Fotos: Especial)


En 2010 la página WikiLeaks publicó los Registros de la Guerra de Irak, 391 mil 832 documentos del Departamento de Defensa de EU sobre la guerra de Irak y su ocupación entre el jueves 1 de enero de 2004 y el jueves 31 de diciembre de 2009, en los que se revelan, entre otros asuntos, el uso sistemático de torturas y asesinato de civiles. La soldado Chelsea Manning, que filtró numerosos cables diplomáticos de diversas embajadas estadounidenses y el video del ejército conocido como Collateral Murder ('asesinato colateral'), fue encarcelada durante el mandato de Obama por supuestamente ser la responsable de ventilar los documentos clasificados.

El presidente saliente incumplió su promesa de cerrar la cárcel de Guantánamo, donde las autoridades estadounidenses desde 2002 han confinado a los acusados de terrorismo, la mayoría de ellos detenidos en Afganistán durante la invasión de este país. En Guantánamo se documentaron actos de tortura contra los reclusos.

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Obama incumplió su promesa de cerrar la prisión de Guantánamo,
donde se ejecutaron torturas a prisioneros de guerra.  (Foto: Especial)



Obama no sólo heredó conflictos de Bush, también inició los suyos. Libia y Siria pasarán a la historia como su legado de caos y terror en Medio Oriente.



 Libia solía ser el país más desarrollado de África hasta la intervención de la OTAN. (Foto: Especial)

Hasta 2011, Siria era una nación en paz y próspera en muchos sentidos. Rico en gas y petróleo y ubicado en una posición geográfica estratégica para el flujo de combustibles hacia Europa, Siria era conocida por ser uno de los países más desarrollados de la zona y prácticamente el único Estado laico de la región que además era muy tolerante con otras religiones a parte del Islam. 


      
   Hasta 2011, Siria era una nación en paz y próspera en muchos sentidos. (Fotos: Especial) 



El caos vino cuando Estados Unidos y sus aliados europeos y árabes comenzaron a tratar de derribar al gobierno sirio porque éste no se plegaba a sus intereses. Arribaron entonces grupos armados desde varios países de la región que se hicieron pasar como una insurrección del pueblo sirio contra el presidente Bashar Al-Assad


  El caos vino cuando Estados Unidos y sus aliados europeos y árabes comenzaron a tratar de derribar al gobierno sirio porque éste no se plegaba a sus intereses (Foto: Especial)


Un audio divulgado recientemente por Wikileaks documenta una conversación de unos 40 minutos en la que el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, sucesor de Clinton, tuvo con líderes de la oposición siria durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Según el audio, para la administración de Obama, permitir el crecimiento de los terroristas de ISIS serviría al objetivo de la Casa Blanca de destronar a Al Assad. De las palabras de Kerry se desprende que el objetivo de las autoridades de EU era que ISIS ayudara en los planes del gobierno de Obama para cambiar el régimen. En ese proceso, darle fuerza a combatientes yihadistas y a sus aliados era clave. Kerry reconoce que la intervención de Rusia en la dinámica dificultó la estrategia estadounidense.

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  A Siria arribaron grupos armados desde varios países de la región que se hicieron pasar como una insurrección del pueblo sirio contra el presidente Bashar Al-Assad. (Foto: Especial)




A lo largo de la guerra en Siria se han capturado docenas de oficiales de la OTAN y sus satélites en posiciones de ISIS. Efectivos de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Israel, Qatar, Arabia Saudita y otros países han sido detenidos en compañía de yihadistas.      

Mientras EU enarbola la bandera de la lucha contra el terrorismo al tiempo que lo patrocina, fue la coalición militar de Siria, Rusia e Irán la que liberó a la ciudad de Alepo y a gran parte del país de la ocupación terrorista de ISIS, lo que ha significado una derrota en la estrategia de EU en Medio Oriente, donde procura mantener el caos perpetuo y sembrar gobiernos a modo de los intereses norteamericanos.

Desde el inicio del conflicto en Siria en 2011, se estima que han habido casi medio millón de muertos, entre combatientes y civiles, y casi 2 millones de heridos. A principios de 2016, la cifra de refugiados llegó en torno a los 5 millones, lo que convierte esta huida en uno de los mayores éxodos de la historia reciente, puesto que corresponde casi al 25% de la población total de Siria, cifras que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial. 


Prémio Pulitzer 2013
(Foto: Manu Brabo/Associated Press/Reuters) 
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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Desde el inicio del conflicto en Siria en 2011, se estima que han habido casi medio millón de muertos, entre combatientes y civiles, y casi 2 millones de heridos. A principios de 2016, la cifra de refugiados llegó en torno a los 5 millones. 
                                                                                                                                                (Fotos: Especial)


La gran ola migratoria que ha llegado a Europa en los últimos años se debe sin duda al caos que Estados Unidos y sus mismos aliados europeos han generado en el norte de África y el Medio Oriente, millones de personas huyendo del terror instaurado. Durante los 10 primeros meses de 2016, al menos 3 mil 740 migrantes y refugiados murieron en la travesía, cifra que ya superó el total registrado en 2015 de 3 mil 771. El Mar Mediterráneo se ha convertido en un inmenso camposanto. 


    La gran ola migratoria que ha llegado a Europa en los últimos años se debe sin duda al caos que Estados Unidos y sus mismos aliados europeos han generado en el norte de África y el Medio Oriente, millones de personas huyendo del terror instaurado. (Fotos: Especial)


Con Obama, EU mantuvo su apoyo irrestricto a Israel, armando al sionismo expansionista en su ocupación ilegal del territorio palestino. En 2014, cuando el conflicto estaba en uno de sus puntos más álgidos, la UNICEF reportó que más de 469 niños en la Franja de Gaza habían sido asesinados por ataques aéreos de Israel en el brote de violencia de finales de agosto ese año. Más de 2 mil 900 niños habían sufrido lesiones y más de 50 mil se quedaron sin hogar. 



 Con Obama, EU mantuvo su apoyo irrestricto a Israel, armando al sionismo expansionista en su ocupación ilegal del territorio palestino. (Fotos: Especial)


Obama aumentó considerablemente el uso de drones respecto al gobierno de Bush, como en Yemen, Paquistán y Somailia, donde bombardeó diversos objetivos, inquietando a organizaciones defensoras de derechos humanos. El gobierno de Obama reconoció 473 ataques selectivos "fuera de áreas con hostilidades activas" entre el 20 de enero de 2009, cuando Obama asumió el poder, y el 31 de diciembre de 2015. Esos ataques provocaron entre 2 mil 372 y 2 mil 581 muertes de "combatientes" y entre 64 y 116 muertes de "no combatientes" (civiles), definidos por la inteligencia estadounidense como "individuos que no pueden ser el objetivo de ataques bajo la ley internacional". 

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 El gobierno de Obama reconoció 473 ataques selectivos con drones "fuera de áreas con hostilidades activas". (Foto: Especial)


Las cifras oficiales indican además que entre 2 mil 372 y 2 mil 581 "combatientes" estadounidenses  murieron por los 473 ataques conducidos por la CIA y militares en países donde EU no está en guerra directa, como Pakistán o Somalia.

En 2015, el ejército estadounidense lanzó 23 mil 144 bombas en países de Medio OrientePara despedirse en 2016, el último año de gobierno de Obama, EU lanzó 26 mil 171 bombas en siete países, según un informe del Consejo de Relaciones Exteriores, una organización estadounidense especializada en política exterior. Siria, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán fueron los blancos de las bombas estadounidenses. 


  (Fotos: Especial)


En los hechos, el carismático Barack Obama no cambió el rumbo de los Estados Unidos. Fue sólo un movimiento cosmético para un sistema cansado que buscaba recuperar el beneplácito del pueblo sin hacer modificaciones de fondo. 

Obama fue un standupero que a todos hacía reír con sus bromas mientras los multimillonarios se seguían llenando los bolsillos y las bombas seguían cayendo en Medio Oriente. El clásico truco liberal de ofrecer una fachada encantadora para distraer a todos mientras la supraestructura sigue intacta, la cara amable para un sistema depredadorObama se va y el cambio nunca fue.


  (Imagen: Especial)

sábado, 31 de diciembre de 2016

2016: la fractura del neoliberalismo

(FOTO: Especial)


@escupeletras


El proyecto neoliberal mundial encabezado por Estados Unidos y sus aliados sufrió varios reveces en este año que termina, tanto en el campo de las elecciones como en el de la batalla geopolítica. El sistema que por más de 30 años ha regido la economía del mundo da cada vez más claras muestras de agotamiento.

La creciente desigualdad social, la enorme brecha entre ricos y pobres, la depredación indiscriminada de los recursos naturales, la cancelación de los derechos laborales, la seguridad social y la educación pública, el debilitamiento del Estado de Bienestar y la incertidumbre generalizada han traído un profundo desencanto por el sistema que rige la globalización.

No es casualidad que en tan sólo un año hayan ocurrido tantos hechos que comienzan a ponerle un alto al neoliberalismo en varias partes del mundo: Gran Bretaña vota para salir de la Unión Europea, en Colombia los ciudadanos le dicen “No” en las urnas a un acuerdo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), en España el Partido Popular (PP) vuelve a hacerse de la mayoría en las elecciones generales, en Austria el ultranacionalista FPÖ se quedó muy cerca de ganar la presidencia, en México el PAN gana 7 de las 12 gubernaturas en juego y en Estados Unidos el republicano Donald Trump se alzó con la victoria en la elección del próximo presidente. La derecha cierra en el 2016 un año redondo.

De esta lista de hechos son tres los puntos que especialmente se desmarcan del proyecto neoliberal: el llamado Brexit, el triunfo del PP en España y la victoria de Trump en EU. En los tres casos hay una percepción de que los tratados libre comercio internacional, el cierre de empresas en sus localidades que se van a nuevos destinos de inversión, la falta de certidumbre laboral, el desempleo y la migración masiva han causado molestia en los ciudadanos que se han manifestado en las urnas contra los gobiernos de perfil liberal que les han costado una baja en su nivel de vida. En los tres casos aparecieron opciones que les prometían revertir estos fenómenos causados por las políticas neoliberales y los electores mordieron el anzuelo.


El Reino Unido decidió salir de la Unión Europea. (FOTO: Especial)


En este fenómeno radica la principal alarma del 2016: que para revertir los daños causados por más de tres décadas de neoliberalismo, la gente está eligiendo opciones de derecha nacionalista que tienden al racismo y el fascismo. Los espacios que deberían estar ocupando las izquierdas están siendo acaparados por derechas.

En occidente, las derechas están capitalizando la inconformidad de la pesadilla neoliberal mientras las izquierdas están sumergidas en un extravío ideológico y han perdido su vocación anticapitalista, internacionalista, proletaria y de justicia social, muchas veces respaldando al capitalismo neoliberal o siendo patiño de la derecha.



El mundo multipolar sigue consolidándose, las potencias asiáticas siguen ganando terreno. China y Rusia mantienen su alianza, mientras el imperialismo estadounidense también fue acotado en otros frentes.

El principal descalabro para EU y la OTAN ocurrió en Siria, cuando la coalición del Ejército Árabe Sirio, Rusia, Irán y el Hezbolá liberaron a la ciudad de Alepo al derrotar a los terroristas del Dahesh, los cuales se ha comprobado cuentan con el apoyo estadounidense y de sus aliados europeos y árabes para tumbar al gobierno de Bashar Al-Assad a través de una supuesta guerra civil que oculta los intereses occidentales sobre los recursos energéticos de la zona. Luego de más de cinco años de conflicto y casi medio millón de bajas, la calma comienza a regresar a Siria.


Alepo fue liberada del terrorismo por la coalición de Siria, Rusia e Irán. (FOTO: Topete GLZ)




Por si fuera poco, grandes personalidades del arte, la ciencia, el deporte, la política y la música murieron en este 2016, entre los que destacan David Bowie, Muhammad Ali, Prince, Leonard Cohen, Umberto Eco, Juan Gabriel, Carrie Fisher y Fidel Castro.



Funerales de Fidel Castro. (Foto: Especial/RT)




viernes, 30 de diciembre de 2016

2016: la degradación social y el fin del peñato

FOTO: Cuartoscuro


@escupeletras


El 2016 que está por terminar se recordará como el año en el que el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto llegó a su fin simbólico. A dos años de concluir su administración, el mexiquense es ya un fantasma en el Palacio Nacional, un cadáver político.

La invitación y posterior visita del entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, marcó el fin político del peñato. Gran descontento y reprobación entre propios y extraños tuvo este encuentro que resultó en el peor desastre diplomático para un presidente mexicano en muchos años.

Uno de los pilares de la campaña de Trump siempre fue el ataque a los migrantes, en especial a los mexicanos, a quienes siempre despreció y calificó como “ladrones” y “violadores”. Ignorando estos antecedentes, a Peña Nieto le pareció buena idea invitarlo a la residencia oficial del presidente, dándole trato de Jefe de Estado a un candidato. Ese sólo fue el primer error de una serie increíble pifias. En su visita a Los Pinos, el republicano no se retractó de sus palabras, se sostuvo ante la pasividad del presidente, que sólo atinó a decir que los mexicanos “merecen el respeto de todos”. Pero después parecía defender el discurso de Trump: "Ha habido malas interpretaciones o afirmaciones que lamentablemente han lastimado o afectado a los mexicanos por la percepción de su candidatura”. Peña fue incapaz de exigir enérgicamente una disculpa y retractación por los agravios hacia el país y los mexicanos y encima salió a decir que las discriminadoras palabras del candidato eran sólo desafortunadas malinterpretaciones. Terminado el encuentro, Peña escribió en su cuenta de la red social twitter que en privado le aclaró a Trump que México no pagaría el muro fronterizo que había prometido el aspirante, pero esa misma noche Trump encabezó un mitin en EU donde públicamente refrendó sus planes de continuar el muro. Un desastre total. Sin necesidad ni obligación alguna, el mexiquense se metió a sí mismo en una situación que no pudo controlar y le pintaron la cara en su propia casa enfrente de su gente.


FOTO: AFP


La sumisa actuación de Peña Nieto cayó como bomba en el ánimo nacional. No sólo los habituales críticos condenaron la servil actitud del presidente, incluso entre el priismo y sus acostumbrados defensores había gran molestia; lo que quedaba de nacionalismo en el “nuevo” PRI había sido lastimado. La imagen del presidente como defensor de los intereses de la nación quedó por los suelos y sin capacidad de recuperación.
El daño fue mayor de lo esperado. La bravucona actuación del empresario en México lo disparó en la preferencias electorales, lo que a la postre le ayudaría a ganar la presidencia. Peña puso su grano de arena para la victoria de Trump.

Pero la accidentada visita de Trump a México no fue el único episodio que afectó la imagen del partido en el poder. El 2016 vio cómo se destapó la cloaca del PRI: casi 100 mil millones de pesos es la suma de dinero robado, desviado o no comprobado por ex gobernadores, en su gran mayoría del tricolor.

También la deuda que acumularon y sumaron a la que recibieron nueve gobernadores acusados de corrupción, lavado de dinero, delincuencia organizada y malos manejos en el país fue expuesta en este año que termina. En total los ex gobernadores de Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua, Durango,Tamaulipas, Nuevo Léon, Sonora, Hidalgo y Coahuila incrementaron más de 190 mil millones de pesos respecto a la que recibieron al llegar al poderde acuerdo con datos de los estados y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Javier Duarte de Ochoa (PRI), actualmente prófugo de la justicia, recibió la deuda de su estado en 21 mil 499.9 millones de pesos y la dejó en 45 mil 775 millones de pesos. Duarte, quien renunció a su cargo ante el escándalo para después huir de las autoridades, tuvo irregularidades en sus cuentas públicas por al menos 35 mil millones de pesos y se convirtió en el rostro más visible de la corrupción en el país.  


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Roberto Borge Angulo (PRI), ex gobernador de Quintana Roo, heredó una deuda de 22 mil 442 millones de pesos, cuando él la recibió en 10 mil 37 millones de pesos. Reportó irregularidades por 25 mil millones de pesos en sus cuentas públicas.
César Duarte Jáquez (PRI), dejó una deuda en Chihuahua de 42 mil 453 millones de pesos, él la recibió en 12 mil 547 millones de pesos. Se registraron irregularidades en su administración por 7 mil millones de pesos.
Jorge Herrera Caldera (PRI) recibió la deuda de Durango en 3 mil 697 millones de pesos y heredó una de 15 mil millones de pesos. Egidio Torre Cantú (PRI) dejó una deuda en Tamaulipas de 13 mil 511.9 millones de pesos; cuando inició su sexenio los pasivos del estado sumaban mil millones de pesos. Rodrigo Medina de la Cruz (PRI) disparó la deuda de Nuevo León de 27 mil 70 millones de pesos a 62 mil 946 millones de pesos.
Guillermo Padrés Elías (PAN) recibió la deuda de Sonora en 11 mil 258 millones de pesos y la dejó en 22 mil 780 millones de pesos. Además se detectaron irregularidades en sus cuentas públicas por 30 mil millones de pesos. Hoy está en prisión acusado de lavado de dinero y defraudación fiscal.
Francisco Olvera Ruiz (PRI) recibió en Hidalgo una deuda de aproximadamente 4 mil millones de pesos, pero a su salida la administración entrante encontró un adeudo de más de 15 mil millones de pesos de los cuales 5 mil millones ni siquiera habían sido reportados.
Humberto Moreira Valdés (PRI), ex gobernador de Coahuila y ex presidente nacional del PRI, recibió una deuda en su estado de 323 millones de pesos y dejó pasivos por 36 mil 509.6 millones de pesos.


En este panorama de inconformidad social, en las elecciones de inicios de junio la gente plasmó su inconformidad en las urnas. De las 12 elecciones de gobernador que se llevaron a cabo, el PAN logró la victoria en siete, cifra que no había logrado ni en los dos sexenios que estuvo al frente del gobierno federal. Acción Nacional se convirtió en el comodón depositario de la inconformidad social contra el tricolor, sus victorias se debieron más la urgencia de castigar al PRI con lo que fuera que a méritos propios.

GRÁFICA: Animal Político


En Aguascalientes, se levantó con la victorial el panista Martín Orozco; en Chihuahua el abanderado del PAN, Javier Corral logró expulsar al PRI; en Durango el candidato del PAN, José Rosas Aispuro se alzó con la victoria; en Hidalgo el priista Omar Fayad logró que Hidalgo continuara como de los pocos estados sin alternancia; en Oaxaca, Alejandro Murat, de la alianza PRI, PVEM, Panal, recuperó al estado para la tradición familiar; en Puebla, José Antonio Gali retuvo la gubernatura para el PAN; en Quintana Roo, la coalición PAN-PRD salió victoriosa con Carlos Joaquín González; en Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel sacó la victoria para el PRI-Verde; en Tamaulipas el panista Francisco García Cabeza de Vaca se llevó el triunfo; en Tlaxcala ganó la coalición PRI-Verde-Nueva Alianza encabezada por Marco Antonio Mena; en Veracruz, venció el candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares; en Zacatecas, Alejandro Tello del PRI, rescató la victoria; y en la elección del Constituyente de la Ciudad de México, el debutante Morena arrasó.


Una de las reformas que más inconformidad ha causado ha ido la Educativa. Los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) realizaron en este año paro de labores, manifestaciones y bloqueos carreteros, principalmente en Oaxaca, Ciudad de México, Puebla, Veracruz, Chiapas y Guerrero. Sin duda el punto de más alto en la confrontación con el gobierno ocurrió el 20 de junio en Nochixtlán, Oaxaca con enfrentamiento que dejó un saldo de 6 personas fallecidas (aunque algunos reportan hasta 13), 41 policías federales heridos y 53 civiles lesionados, además de 21 detenidos. Se confirmó que la Policía Federal sí disparó con armas de fuego contra los manifestantes, en un operativo por el que el encargado de las fuerzas policiacas, el secretario de Gobierno, Miguel Ángel Osorio Chong, nunca se responsabilizó.


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Si de romper récords se trata, esta administración federal va a la saga: el peso rebasó los la barrera de los 20 pesos por dólar, llegando en algunos momentos hasta los 21. México mostró los peores resultados de la prueba escolar PISA y el segundo peor en desigualdad social de los países miembros de la OCDE; es el segundo más violento de América (sólo por debajo de Colombia). 


Ni la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán a inicios de año logró dar lustre a la estrategia de seguridad del peñato, pues el 2016 también ha resultado el año más violento del sexenio de Peña Nieto con 19 mil homicidios dolosos, por lo que se estima que el periodo podría cerrar con más de 130 mil homicidios, 9 mil más que con su predecesor Felipe Calderón. 

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Fue tal la avaricia, el frenesí de poder y la corrupción del “nuevo” PRI que le bastaron sólo cuatro años para acabar con la poca confianza que la gente tenía en su prometido cambio. Peña cumplió cuatro años en el poder con los niveles más bajos de aprobación para un presidente en los últimos 20 años: cayó al 23%, mientras el 74% reprueba su trabajo. Quien fuera el principal activo del partido tricolor, ahora es un lastre del cual del priismo se desmarca tanto en público como en privado.


El 2016 también fue el año donde la violencia contra las mujeres se hizo más visible. Fueron muchos los casos de agresiones contra mujeres que se hicieron del conocimiento público a través los medios de comunicación y se viralizaron en las redes sociales. Casos como el de la reportera  Andrea Noel (agredida sexualmente en plena calle), Daphne Fernández (violada por la banda conocida como “Los Porkys”), la estudiante Karen (violada por un compañero de la universidad) y la golpiza que recibió ex velocista, medallista olímpica y senadora Ana Gabriela Guevara por parte de cuatro hombres en un incidente de tránsito, son un fuerte recordatorio y llamada de atención para una sociedad mexicana profundamente atascada en el machismo.

En México son asesinadas siete mujeres al día, en el 2016 se dio a conocer que de 2012 al 2015 han sido asesinadas casi 6 mil 500 mujeres. La violencia de género en México está profundamente internalizada y normalizada, así lo evidenciaron ejercicios como el de Las Morras, que salieron a las calles para grabar un video enfrentando a sus acosadores.

El deterioro del tejido social en México se hizo aún más evidente en 2016. Las “Lady” y los “Lord” o “Gentlemen” pulularon en este año gracias al ejercicio de la prepotencia, la discriminación y la violencia injustificada. #LordAudi, #LordFerrari, #LordRollsRoyce, #LadyPioja, #Lady100Pesos, #LordPelón, #LordMeLaPelas y muchos más. Las redes sociales han servido de instrumento para demostrar que el país aún es profundamente racista, clasista, homófofo y corrupto no sólo en los niveles más altos del gobierno y el empresariado, también en el grueso de la población.

Al país se le está haciendo costumbre también encumbrar a personajes que tienen sus 15 minutos de fama gracias a un error, un ridículo, un momento de suerte o una frase espontánea grabados en el momento justo. #LadyCelos, #LadyWuuu, #LosXVDeRubí. La plena decadencia. Hemos llevado lo que tanto criticábamos de los peores contenidos de los monopolios televisivos a las redes sociales, replicamos en internet los modelos de enajenación y manipulación televisiva que condenamos por años.


El 2016 cierra con el anuncio del gobierno federal de un nuevo (mega)gasolinazo: la Magna sube a 15.99 (incremento de 14%) y la Premium a 17.79 (incremento de 20%) pesos desde el 1 de enero de 2017. Peña incumplió su promesa de que en el resto de su sexenio no habría más incrementos a las gasolinas gracias a la Reforma Hacendaria y la Reforma Energética. Termina el 2016: en general, las reformas no funcionan, la inconformidad y las protestas crecen y el presidente ya se ha quedado solo

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Trump, el balde de agua fría que el mundo necesitaba

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@escupeletras

Atónitos, los ciudadanos del mundo miran con temor, tristeza y desconcierto el triunfo del infame Donald Trump en las elecciones para elegir al nuevo presidente de los Estados Unidos. La derecha cierra un año redondo, tras sus victorias en Gran Bretaña, Colombia y España, se alza con la más importante, ganando el mayor puesto político en el país más poderoso del mundo, con todo y la mayoría de ambas cámaras. Lo que empezó como algo que parecía una broma de mal gusto desembocó en una realidad concreta: Trump ocupará la oficina oval de la Casa Blanca.

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Está claro que la victoria de un personaje racista, conservador y misógino como Trump no puede ser una buena noticia, pero su victoria puede ser el balde de agua fría que el mundo necesitaba para darse cuenta de las contradicciones del sistema capitalista y las trampas de su democracia burguesa, para desmitificar la imagen de Estados Unidos y la economía mundial que encabeza como infalibles.


Mito uno: Hillary era la "opción buena"

Habría que empezar por desmantelar el mito de que Hillary Clinton era la “opción buena”, la que nos salvaría de la tiranía de Trump, pues en realidad la ex senadora y ex secretaria de Estado era una opción igual o más peligrosa aún que el mismo Donald. 

Los entusiastas de Clinton no se daban cuenta o no querían ver que Hillary nunca fue la “opción buena”: Hillary era la candidata de las grandes corporaciones privadas que juegan con la economía mundial, quienes la patrocinaron son las empresas que fomentan la pobreza y la desigualdad, las que saquean los recursos de otros países, las que tienen nocivos monopolios privados a lo largo del orbe. Como senadora y secretaria de Estado, Hillary fue quien impulsó las invasiones colonialistas a Afganistán, Irak, Yemen, Libia y Siria, dejando millones de muertos y desplazados. Prometió que continuaría su apoyo irrestricto a Israel en su campaña de exterminio contra los palestinos. El violento perfil de su política militar es la que ha llevado a Estados Unidos a una confrontación diplomática con Rusia y China que podría escalar en un enfrentamiento directo. Fue la que dictó desde la Casa Blanca la Reforma Energética privatizadora para México, la que espió a sus enemigos políticos, la que amañó la contienda interna del Partido Demócrata saboteando a sus rivales y la que en un principio rechazó los matrimonios igualitarios hasta que vio que eso le restaba puntos en el sector joven. Hillary es el rostro del imperialismo norteamericano, del neoliberalismo salvaje, pero adornado de color rosadoEs el símbolo del "capitalismo buena onda" dispuesto a ceder a demandas como el matrimonio igualitario mientras la base económica del sistema permanece intacta, siguiendo el curso de la explotación y el despojo. Hillary es un lobo con piel de oveja.

 
Imagen: Especial

Por supuesto que con Trump los peligros son altos, especialmente para la comunidad latina, para la mexicana, blanco predilecto de sus afrentas. Siendo presidente está en la posibilidad de volver realidad sus amenazas. Podría, como advirtió, imponer un impuesto especial (por especial me refiero a pesado), a las remesas, con lo que se pagaría el muro que tanto presumió (muro que, por cierto, ya existe, fue construido por Bill Clinton y ha cobrado más de 10 mil muertes en 20 años, Trump sólo vendría a echar el colado), lo cual tendría un severo impacto en ambos lados de la frontera. 

Las deportaciones que ha advertido Trump no son cosa menor. En potencia está una cacería de brujas de latinos (y otros muchos migrantes indocumentados), una ola deportaciones se antoja inminente. Una pena. Pero aquí cabe recordar algunos puntos más: Clinton se ufanaba de haber votado a favor del muro fronterizo cuando fue senadora; la Reforma Migratoria que se emitió con Obama y con Hillary como segunda al mando quedó muy por debajo de las expectativas, al alcance de muy pocos que podían acreditar los requisitos, dejando a la gran mayoría de nuevo en el desamparo. Por si fuera poco, la administración de Obama ha sido la que mayor número de deportaciones suma en la historia. Lo que Trump amenaza con palabras, los demócratas lo han llevado a los hechos. 



   


Las políticas de Hillary han sido tan excluyentes y racistas como las palabras de Trump. A Hillary la apoya la fauna empresarial igualita de racista y excluyente que Trump. ¿Cuál era la gran diferencia?




Mito dos: La democracia norteamericana como único e infalible sistema de gobierno

No se “descompuso” la “democracia”, ya estaba descompuesta. La democracia según Estados Unidos es una democracia burguesa, siempre al servicio del gran capital, no del pueblo norteamericano. Este es el modelo que tratan de exportar a la fuerza sabiendo que no es popular ni libre ni justo, un paradigma de los adinerados que sólo da la falsa sensación a la clase trabajadora de elegir el destino de su país, cuando las decisiones ya están tomadas de antemano por pequeñas élites económicas y políticas. Estado burgués.

Tan falible es la democracia norteamericana que es posible que quien tenga más votos reales pierda, y así pasó.Hillary ganó. O al menos hubiera ganado en una democracia donde cada voto cuenta, pero la figura de los Colegios Electorales la hizo perder. Clinton obtuvo 59 millones 835 mil 153 votos, un 47.7% del total; mientras que Trump, más abajo, tuvo 59 millones 618 mil 815 votos, un 47.5% del total de sufragios emitidos, según el último corte que reportó el portal web del diario New York Times. Pero resulta que en la “democracia” norteamericana unos votos cuentan más que otros, porque los llamados “votos electorales” (una especie de distritos que se cuentan en bloque) son los que cuentan, no los votos directos. Esa es la democracia que Estados Unidos trata de imponer al mundo. Una democracia fallida, tramposa, amañada desde su origen.


Imagen: New York Times



Así nos amaneció la cruda de la "fiesta de la democracia", despertando acostados a lado del tipo más feo.

Al final, la “democracia” a la “americana” siempre es un callejón sin salida, donde en realidad no hay manera de elegir. Todo está preprogramado para que la burguesía siempre gane mientras todos los demás pierden. Y no debería sorprendernos, cada cuatro años es el mismo circo electoral.

La serie animada South Park satirizó alguna vez al sistema democrático norteamericano en un capítulo donde los alumnos de la primaria del pueblo tenían que elegir a su nueva mascota sólo de entre dos opciones igualmente horribles: un sándwich de mojón y un lavado vaginal. Tan parecido a la realidad.





Mito tres: el capitalismo neoliberal es la única vía económica posible en el mundo


Trump pone a temblar la normalidad del capitalismo neoliberal global. Este podría ser el inicio de su plena decadencia. Estamos ante un potencial final de la hegemonía económica estadounidense que provoque finalmente el despertar de su sociedad alienada y adormecida.

En el discurso de Trump hay puntos que ponen en riesgo al establishment gringo y sus cómplices internacionales, es decir, al sistema económico mundial: el fin del TLCAN y otros acuerdos comerciales, la cancelación de la OTAN, retirar tropas de Medio Oriente, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Rusia y China. Un discurso proteccionista, que regresa a un capitalismo clásico de mayor intervención estatal, que si bien no rompe con la propiedad privada, con las dinámicas de explotación laboral ni con el despojo de recursos, sí tiende a aislarse, cortando las alas del capitalismo neoliberal que no conoce de fronteras ni limitaciones. Por eso había un consenso en torno a Hillary, porque ella garantizaba el libre flujo del sistema vigente, que con Trump, al menos en el papel, está pendiendo de un hilo. 

Estados Unidos no es capaz de soportar su peso por sí mismo. El sistema que lo alimenta necesita desesperadamente de todos los recursos que pueda tomar de afuera. Es un kraken que extiende sus largos tentáculos hasta donde le es posible para controlar situaciones alejadas de su entorno inmediato. Sea como sea, con reformas, gobiernos comprados o intervenciones armadas, los yankees se proponen doblegar cualquier obstáculo para obtener lo que quieren. Con Trump eso podría terminar. Podría. 

Clinton tenía el apoyo de todo el sistema: la industria del entretenimiento completa, las estrellas de Hollywood (los Avengers invitaron a votar veladamente por ella), la musical (figuras como Katy Perry la promocionaron hasta el hartazgo), las grandes cadenas de televisión y la prensa que tienen inversiones en el sector financiero, energético e inmobiliario, la realeza alineada de Medio Oriente, etc. El llamado “consenso” a favor de Clinton ya cantaba victoria publicando encuestas donde daban una victoria segura a Hillary. Bastaba con ver las caras de los reporteros de CNN durante la cobertura del día D para saber que las cosas no estaban saliendo como se planeaba. Asombro, decepción, desconcierto. Luego el pánico en las bolsas internacionales, la caída en picada de las inversiones en todo el mundo. Sí, son señales de que su hegemonía corre un riesgo real. Puede que la fiesta se les termine. 
La clase trabajadora estadounidense, decepcionada por el cambio que Obama prometió y nunca llegó, castigó con su voto a los demócratas. Rabiosos acudieron a las urnas los desempleados, los que vieron que los lugares donde trabajaban cerraban porque las inversiones migraban, incluso a otros países. Basta ver la caída de los estados industriales de la zona norte del medio oeste. A ellos Trump les prometió devolverles el empleo y el nivel de vida que perdieron durante el periodo de Obama, con Clinton como secretaria de Estado.
Es irónico y sumamente triste: las mayorías empobrecidas por el neoliberalismo que concentra la riqueza en unos pocos están poniendo en jaque al sistema eligiendo a un burgués conservador. Ni la izquierda revolucionaria pudo idear un escenario tan complejo. Trump podría destruir al sistema desde adentro

Pero no hay que confundirse. Trump no es muy diferente a toda la clase empresarial que respaldaba a HillaryDonald es sólo su exponente más feo, el que no tiene pelos en la lengua, el que no se reservaba para sus charlas privadas lo mucho que odiaba a la gente pobre, latina o negra. Por eso les espantaba. No hay que olvidar que Trump no es un político de carrera, es un empresario; paradójicamente es un multimillonario conservador producto del liberalismo económico, un icono de la cultura del emprendedurismo (Peña Nieto dixit), un burgués conservador de peso completo que explota igual que un liberal, que también utiliza directa o indirectamente la mano de obra (barata) migrante que tanto dice odiar. 

“No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado”, dijo Berlot Bretch. Trump es eso. Un millonario que cree que su fortuna y su concepción de país están en riesgo con el libre mercado que lo hizo grande y ahora quiere cerrarle el paso. En pocas palabras, Trump es un producto del sistema capitalista que termina por morderse la cola.

Se trata entonces de un conflicto interburgués, de un choque entre dos visiones del capitalismo donde la gente de a pie no tiene injerencia alguna.


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Ganó el miedo, ganó el racismo

Ya desmantelados los mitos, queda un punto más por aclarar. Ganó el miedo, ganó el racismo: Casi el 60% de los norteamericanos blancos votó por Trump, lo que revela que el discurso racista del hombre del copete rubio tuvo el respaldo de la mayoría blanca. Ocho años después de elegir a un presidente afroamericano por primera vez en la historia, la discriminación y el conservadurismo se exacerban.



Imagen: Damon Winter / The New York Times


Trump dominó entre los religiosos cristianos: protestantes (60%), católicos (52%), mormones (61%) y cristianos (55%). El republicano se quedó con casi 7 de cada 10 votos de los blancos sin título universitario, entre los que se encuentran el 62% de las mujeres blancas que no fueron a la universidad. Resultó que la mayoría blanca norteamericana sigue siendo profundamente racista y no está dispuesta tolerar la presencia de las minorías (que en pocos años, aunque les duela, serán mayorías). El efecto Obama fue sólo una ilusión.

Contra todo pronóstico, contra todo el sistema mediático a favor de Hillary, Trump se impuso. De poco sirvió la maquinaria de los mass media que con justa razón lo tachaba a todas horas de racista y misógino, muy poco les importó a sus votantes los constantes señalamientos porque se vieron reflejados en él. 

¿Cómo fue que una sociedad tan mediatizada como la estadounidense se resistió a los mensajes de sus ídolos pop que les pedían el voto por Hillary? El discurso de Trump se cimentó en los valores tradicionales que a los gringos les enseñan desde pequeños: la excepcionalidad de EU, la supremacía blanca, la admiración al empresario, al dinero. El discurso anti Trump que por más de un año bombardeó a la gente no pudo vencer al discurso supremacista que por décadas se ha insertado en las mentes norteamericanas. No hay por qué extrañarse.

De los países más desarrollados, Estados Unidos es el segundo más ignorante, el que tiene el mayor índice de agresiones a mujeres, el primero en muertes por arma de fuego, en el que la mitad de su población cree que los musulmanes deben ser expulsados del país, el que tiene más de 50 millones de pobres, uno de los de mayor desigualdad económica en el mundo. Entonces la victoria del empresario no es una sorpresa, el triunfo de Trump es el espejo en el que se mira la sociedad norteamericana, en el que se proyectan sus mayores defectos y contradicciones.


Capitalismo, clasismo, racismo, supremacía blanca, patriarcado, machismo. Todo eso es Trump: es el hijo sano del sistema estadounidense que ahora se horroriza por haberlo elegido. 


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El sistema se ha dado un balazo en el pie. No queda más que darle un empujoncito para que se caiga. Es hora de entender que Estados Unidos necesita más del mundo que el mundo de Estados Unidos, que los gringos son absolutamente dependientes de los recursos del resto del mundo para mantener su tren de vida, que es momento de hacer un viraje en el rumbo económico mundial que se ha definido en Washington desde hace décadas. Si Trump quiere cerrar sus fronteras, que lo haga, a ver de dónde saca todo lo que Estados Unidos está acostumbrado a robar de afuera, a ver si puede vivir sin el petróleo mexicano, venezolano o de Medio Oriente, a ver si puede vivir sin la mano de obra barata de Latinoamérica y Asia, a ver si puede vivir sin los minerales de África. Realmente lo dudo.

Puede que hoy Trump ya haya negociado con las élites la continuidad del sistema neoliberal, que todo siga igual como si Clinton hubiera ganado, que continúe el capitalismo desbocado y sus políticas imperalistas, pero lo que podemos rescatar de todo este negro panorama es que, sin proponérselo, Trump ha desenmascarado al sistema, nos mostró su rostro más feo y sin maquillaje. A veces se requiere ir a los extremos, ver la pudrición debajo de la linda fachada para darse cuenta del problema. Trump está resultando ser la muy necesaria sacudida de conciencia para que la gente reflexione sobre el régimen que lo oprime.

Tarde o temprano, incluso los que apoyaron a Trump se darán cuenta de su error, cuando llegue el desastre ante la ruptura del frágil equilibrio estadounidense.

Vienen días y años muy complicados. No sabemos hasta dónde puedan llegar en realidad las políticas de Trump, pero la tarea del mundo es clara: dejar de depender de Estados Unidos, empezar a tejer relaciones comerciales y culturales que tengan como eje el desarrollo humano justo y equitativo, no el lucro de pequeñas élites; emprender políticas sociales que estén alejadas de la injerencia norteamericana y de sus aliados. Darle la espalda al racismo que nos ha separado, a la democracia burguesa que nos ha engañado y al neoliberalismo que nos ha estafado.